Coach personal

ACEPTARSE

29 de junio de 2015 Bea Ramiro · 7 Comentarios

¡Hola, hola, hola! Saludos desde Sevilla, desde donde te escribo hoy.

Carmen y Cristina, que montaron esta página, me preguntaban de qué dependía la aceptación de uno mismo; esta charla ha inspirado este post.

Que te aceptes a ti mismo depende, en gran parte, de que estés siendo coherente con tus valores y de las creencias que tienes y que pueden limitarte. ¿Y sabes cuáles son tus valores? A mí, que soy soltera, me encanta cuando me quieren presentar a un hombre y me lo describen como “un hombre con valores” – y yo les pregunto: “¿con cuáles?”. No se puede no tener valores… otra cosa es que los que tenga el hombre en cuestión coincidan o no con los míos… Los que tenemos están, en una medida altísima, influenciados por nuestra educación, por los que nos inculcaron nuestros referentes (padres, tutores,…) en la niñez. Es tu responsabilidad pararte a pensar si esos valores te sirven a ti o no ahora… ¿Y qué me dices de las creencias? Por ejemplo: “Las mujeres conducen mal”, “Todos los hombres son unos egoístas”, “Las rubias son tontas”, “No merezco disfrutar de lo que me llega si no me lo he currado”… o hablando del cuerpo, “Tiran más dos tetas que dos carretas”, “El tamaño importa”, “Nadie quiere a los gordos”, o cualquier otra frase de este estilo… ¿Tienes localizadas cuáles son tus creencias y si te apoyan o te limitan en la consecución de tus objetivos o bienestar? (Ten en cuenta que en ciertas culturas, también del primer mundo, tener un culo grande está visto como una belleza sublime… mira a Kim Kardashian y cómo se preocupa por resaltarlo yendo bieeeeen ajustadita…) Pero esto son temas muy profundos y podemos comenzar con algo más sencillito. Ahí dejo la semillita y vamos a por algo más manejable.

Aceptarse a uno mismo

Imagina tener delante de ti a un niño de unos 7 años y decirle: “eres feo, desproporcionado, tienes un tripón horrible, eres medio tuerto, menudo espanto que tienes un muslo más gordo que el otro, o una oreja más alta que la otra, vaya asco que das con ese grano…” ¿Se lo dirías así, con ese tono acusador, de desprecio y fustigándole por ello? Suena absurdo, ¿no? Y ahora ponte tú delante del espejo u observa una foto tuya: ¿cómo te hablas? ¿qué cosas te dices y qué tono utilizas? Te recuerdo que tú también tienes dentro de ti a un/a niñ@ (que es dueñ@ de tu energía vital, por cierto), y sin embargo, escúchate… (Te estoy oyendo decir “¡¡madre mía…!!”).

No es cuestión de que te digas que te gustas si no es cierto; es más un tema de cómo te mandas los auto-mensajes… Y sobre todo, de dónde pones el foco: creo que ya mencioné en otro post qué ocurría cuando te vas a comprar, por ejemplo, un coche determinado: de pronto, todos los coches que ves en la calle son de esa marca, modelo y color, ¿a que sí? O cuando te quedas embarazada y de pronto no hay más que embarazadas y carritos de bebé por la calle… y así con infinidad de cosas. Así que no te fijas mas que en ese tipo de cosas (o al menos te saltan a la vista inmediatamente), cuando las carreteras están llenitas de otros coches de otras marcas, modelos y colores. Conclusión: si pones en foco en algo, predispones a tu mente a que vea eso antes que cualquier otra cosa. Y en tu cuerpo… ¿en qué parte pones el foco? ¿En lo que te gusta de ti o en lo que no? ¿Dedicas tus esfuerzos a tapar lo que quieres esconder o a potenciar lo que quieres lucir? Porque seguro que algo, por pequeño que sea, te gusta de tu físico… Te propongo un juego: durante los próximos 5 días, mírate al espejo y ya sabiendo que hay cosas que no te gustan (y que te sabes de memoria), dedícate a buscar partes de ti que SÍ te gusten. A ver qué pasa…

Si pones el foco en lo bueno, tendrás tendencia a ver eso, si lo adquieres como hábito… y tu niñ@ interior se sentirá algo mejor, aunque quizá no sea suficiente para darte toda la energía vital que quieres… ¿Sabes qué es lo que le da el chute real de energía? Oh, sorpresa… ¡cumplir con tu palabra! Esto ya lo hemos hablado en otro post, ¿recuerdas?

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7 Comentarios

  • Reply Nunigf 29 de junio de 2015 at 7:27 pm

    Muchísima razón! Deberíamos fijarnos mas en lo bueno que tenemos (me incluyo) voy a intentarlo y lo conseguiré!!!

  • Reply Lucia 9 de julio de 2015 at 10:19 am

    Que bonito post. La verdad es que sin darnos cuenta nos hablamos fatal y en mi caso, cuanto más estrés tengo, peor: Peor como, peor me hablo, mi foco apunta a cosas que están mal continuamente… Vamos un desastre. Lo único que me funciona es tratar de echar el freno, identificar lo que estoy haciendo y tratar de relajarme. Me parece muy buena idea fijarnos en las cosas buenas e intentar que desplacen a las que no nos gustan. Voy a ponerlo en práctica desde hoy.

    Gracias por tus consejos. Es un placer leerte.

    Lucía

  • Reply eli 7 de agosto de 2015 at 4:03 pm

    Enhorabuena por el post!!! Llevas toda la razón así q a partir de ahora dejare de mirarme tanto la tripa y mirar más el conjunto!! Gracias!!!

  • Reply Nueva colaboración con “Dieta Sana y Ejercicio” – Gema Espinosa 25 de febrero de 2016 at 10:25 am

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  • Reply Nueva colaboración con “Dieta Sana y Ejercicio” | Rubirroja 13 de abril de 2017 at 10:53 am

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