Coach personal

Me siento culpable

15 de octubre de 2015 Dieta Sana · 2 Comentarios

¡Buenos y saludables días! Hace mucho que no estamos en contacto… ¡ya te echaba de menos!

Ha llegado el otoño y yo, al igual que tú, retomo las buenas costumbres. Una de ellas es escribir este post.

Pasado el verano, es posible que sientas menor motivación por comer sano, hacer ejercicio… quizá sigas con el plan en mente y sin embargo no estés cumpliendo y te sientas fatal por ello.

¿Es así? Si es tu caso, esto es para ti.

¿De dónde viene la culpa? Viene de tener un ideal de nosotros mismos en mente que no llegamos a cubrir con nuestras conductas reales. Te pongo un ejemplo: he quedado con amigos y les digo en el último momento que no puedo quedar porque me ha surgido un tema. En realidad lo que quiero es quedarme en casa sola, descansando… y sin embargo llegado el momento, no descanso bien porque me siento culpable. ¿Qué ha ocurrido? Que he mentido, cuando mi expectativa de mí misma es que una buena amiga no miente nunca a los suyos. Si interiormente siento que hay que ser sincera el 100% del tiempo, entonces con cualquier mentirijilla (incluso si es piadosa) me sentiré mal. Si por el contrario me doy un margen de error y me permito en algún momento no ser del todo honesta, bien porque piense que ellos se van a sentir mal, o porque yo no encuentre el valor en ese momento de decir lo que pienso (…todos somos humanos…), entonces seré más flexible conmigo misma y la culpa será menor o incluso inexistente.

Cuando nos fijamos un ideal y no lo alcanzamos, aparece un personaje que seguro te sonará, que viene a darme codazos y regañarme, diciéndome lo que “tengo que hacer”. Ese personaje es Pepito Grillo. Es la voz de mi conciencia. La faena es que no viene a decirme de forma dulce que no he hecho lo correcto y que debería pensar en alternativas, no. Viene diciéndome “Eres una mentirosa, anda que menuda amiga estás hecha, no mereces que te quieran…” Nos castiga. Y cuantas más veces se repita esa diferencia entre el ideal y el real, más dura será la vocecilla con nosotros. Eso sí, aunque la voz sea arisca al hablarnos, la intención es buena…

Por lo tanto, si te estás sintiendo culpable por no hacer todos el ejercicio que “debes” o comer todo lo sano que “tienes que comer”, mira a ver dónde has puesto el límite de tu ideal y renegocia… o bien bajas tus expectativas de ti mism@, o le dices a Pepito Grillo que te avise de que no has cumplido, pero con mejores modales.

Es importante que sepas que el ideal que te has fijado está en un grado muy alto influenciado por tu entorno: bien porque en casa cuando eras niñ@ te exigían llegar siempre más lejos, o porque el círculo en el que te mueves piensa y hace determinadas cosas y el no pensar tú igual supondría una ruptura con tu grupo de referencia.

Mi sugerencia por tanto en este post es que te pares, mires dónde está tu nivel de exigencia, quién influenció que esté ahí, y que decidas ahora tú dónde quieres poner tus límites. Un ejemplo sencillo: mis padres no bebían nada de alcohol, así que cuando me tomo una copa me siento fatal.

¿Y si ahora me quiero permitir un par de vinos a la semana? ¿A mí me parece razonable, independientemente de lo que opinen ellos? Haz lo mismo con tu dieta y plan de ejercicios. Y recuerda que para que tu plan sea motivante, debe suponer un reto alcanzable para ti. Si es demasiado bajo te aburrirás y si es demasiado alto ni empezarás a ponerlo en marcha. ¡Ánimo!

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2 Comentarios

  • Reply Laura 22 de octubre de 2015 at 10:00 am

    Un post muy interesante!
    Gracias Bea.

  • Reply Top 10+1: Los mejores artículos para adelgazar sin dietas 26 de enero de 2017 at 12:40 pm

    […] 5. Me siento culpable […]

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